13 de enero de 2008

Madre

















Inmensa madre, irascible
engendradora,

efigie sin fin, barro vestido de

figuras.
Si pudiese espirarse el tiempo que bebimos,
volver a respirar

el aire que al nacer, por vez primera,

ingerimos,
mortal o vanamente,
para atraer el vértice del fruto
a la raíz del más fértil olvido.
Allí,
oh madre,

todavía desnudo entre las sombras,

te esperaré.



12 de diciembre de 2007

Entre AUA y un fulgor




Días de polvo de hueso,
noches de óxido estelar,
nos tragamos a la médula,
nos chupamos entre sombras:

reluce la calva al sol
y el alma de estrellas verdes
se adentra, chispea, calla,
de luz y sombra atraída;

y ya en sí perdida se halla,
que es alma de tierra el cuerpo,
y alma de Dios nuestro adentro;

en podredumbre de alas
nos sembramos a un camino
de verdes flor y ceniza.




fante

3 de diciembre de 2007

Tivoli Bays



















Como un tacto de ausentes
que desde dónde hiciera
más abierto el paisaje a mi decir

una palabra en su destino huérfano
deja en mi voz una antigua tibieza

en soledad, por Annandale,
cuando miro los cormos quebrados anegándose,
el espacio a la vez ensanchado y angosto,
los esteros, su lumbre de gramíneas,
en la estación que pudre y que palpita
entre dos equinoccios la fuga de su luz.

Una palabra en su legado oscuro
a mi través se entibia hasta tocar
con mi respiración en lo alto de noviembre,

una palabra respirada en mí,

incisura en un cuerpo de agua o aire,
sobrevivido roce o perecible
como una mano que tocara un olmo.

Inabarcable, angosta,
la realidad del valle deshojándose,
tremor de barros movedizos, llama,
desde el fondo pausando su susurro

y es un responder solo
en el embarcadero,

mano tendida o tibia,

palabra ingrávida de mí.

Quedarse quieto en ella,

ausentarse hacia el aire,

ser respirado
por la inmensidad.





JLC

Ubi odium...

HE ACARICIADO cuerpos de bultos que apenas respiraban - he maldecido en silencio a la noche - la estela ciega de sus pájaros - he supliciado con mis ojos brotes que agonizaban - he lamido la luz con el mismo odio con que el vino madura hacia el rojo - he amanecido en los brazos carcomidos del ángel - me he asegurado de que nadie siguiera mis pasos y en la última rama del árbol he preparado todo para que una soga adoctrine a las aves sobre el blanco hedor de la muerte.


E.O.

22 de noviembre de 2007

Hudson River
















(Hudson River, III)

Aprender a nacer, como este río,
desde una vena herida:

donde un venero mana
habla el tiempo palabras transparentes
y el agua afluye sin dolor sus ciclos,
música mineral contra la piedra.

Aprender a gastar el rostro de las cosas
sin dañarlas, dejando
aluviones de plata,
remansos en la orilla
por donde las raíces se levanten
irguiendo al aire el cieno florecido.

Aprender del oculto movimiento del río,
cómo pasar, perderse en la mañana inmensa,
sereno por sus lindes pero huyendo
en lo profundo a un reino no hollado por la luz.

Y dejarse morir
hacia mares más hondos que la noche.






JLC

21 de noviembre de 2007

Anunciación













y acoplábase la voz
estremecida a la mañana

y sus pechos como dos gacelas

y la aurora el cielo
en luces desangraba


y allí fuiste concebido
de aquella misma voz

de aquellas sílabas del ángel
silbadas por la luz

tejidas por la música
que el verbo en la lengua

de tu madre deslizaba


EO

20 de noviembre de 2007

Season of mists
















Respira adentro de la lluvia y luce
las gotas racimadas y que el aura
las escuche temblar en tus oídos,
haga encarnado el árbol
en los más altos odres
y madure tu voz el amarillo
hasta alcanzar un margen
de muda transparencia.

El granar vibra en ti,
crece junco o espiga
o flota con los frutos del abrojo
a un destino u orilla que no sabes.

Entibia el templo de la niebla,
abárcalo y que dure
sobre el sendero como una pregunta,

déjame contemplarte
en la sazón del valle,
su calidez secreta entre los dedos,

entra en el azabache mirar
de aquel venado huído o aún tan quieto
en la distancia que jamás se cruza,

madruguemos a ver sus huellas en la hierba
o hacia el sur ya tan lejos el vuelo de los gansos.

Cobija íntima en ti
la tierra deshilada en sus solsticios

y si has de deshacerte

y la estación ajena ya a tus ojos
te torna brote impronunciable

que ardan

los arces por tu luz
en el oro más vivo.





JLC